viernes, 27 de enero de 2017

Afrodita en París


Blanca como la luz después de un túnel.
Nunca hubo una timidez más descarada
Una lluvia que lloviera tantas ganas.
Un desnudo más púdico y urgente.

Brotabas de las olas de mi edredón
con el paisaje de parís
como testigo
y boticelli
comprendía en el infierno
que se había equivocado de afrodita.

Te miré como se mira al mar
sabiendo que es imposible
verlo todo de una vez
y dispuesto a quedar ciego
en el intento.

Y como en el mar entré en ti
buscando el fondo
donde nacen los tsunamis
las flores temblorosas
las ciudades perdidas
que encontré
y el mapa de tus tesoros hundidos
que

empapado de milagro
y sin miedo a los naufragios
mientras parís
arde de envidia
voy a seguir buscando.