jueves, 12 de junio de 2008

David González

Claro que mola -y mola un huevo- que un tipo con talento y que no se pierde en remilgos hable bien de tu novela en su blog.

http://davidgonzalezpoeta.blogspot.com/2008/06/camino-de-ida-de-carlos-salem-cruce-de.html


Pero mola más aún haberlo conocido un rato, después de leerlo, y comprobar que -por suerte- quedan poetas que son los mismos cuando escriben que cuando beben birras o van comprar mortadela al chino de la esquina, que siempre se llama Paco y yo voy y me lo creo.
Estoy hasta los cojones de escritores que van por la vida como si no tuvieran un agujero en el culo como el resto de los mortales.
Y tengo la suerte de conocer a un buen puñado que sí van al váter y además escriben como los putos ángeles, si lo ángeles escribieran en lugar de pasarse la jornada laboral haciéndole la pelota a un dios que no existe.

Pude cambiar con David unas pocas frases, porque el curro es el curro y el bar estaba lleno de sedientos. Pero me bastaron para comprobar que el tipo es DE VERDAD. Y eso es lo que importa. Aunque ya lo sabía por haberlo leído.
Si tú no lo has hecho todavía, ¿a qué coño esperas?

Aquí va una muestra gratis, pero no te acostumbres y compra los libros, que los poetas, para poder cagar y seguir siendo humanos, necesitan comer antes.

El último baile


Son unos zapatos

de piel
de tafilete.
Son los zapatos
de mi padre.
Son las fiestas
de mi barrio.
Son las fiestas
de la Soledad.
Tengo 5 años.
Una cría
de la Calzada
una cría rubia
me está enseñando
a bailar.
La patada
un punterazo
me alcanza de lleno
en todo el culo
me levanta
unos centímetros
del suelo.

¿NO TE DIJE
QUE TE QUERÍA
VER EN CASA
A LA UNA?
¿EH?
¿NO TE LO DIJE?

Me pongo colorado
me meo
por los pantalones
empiezo a llorar

¿NO TE TENGO
DICHO MIL VECES
QUE DE MÍ
NO HACE BURLA
NI DIOS
ME CAGO
EN DIOS?

No es justo
no hay derecho
por mi reloj
sólo pasan
ocho minutos
de la hora
sólo
ocho minutos,

papá.

Ocho minutos.

Al año siguiente
me quedo sentado
en el tablón
de la orquesta.
Observo alternativamente
las evoluciones
de las parejas
que están bailando
las de las
manecillas
del reloj.

Mañana cumpliré
33 años.
No sé

bailar.

David González. Incluido en Ley de vida. 1998.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese tio David es mas autentico que un ramo de rosas de plastico. Ese poema es malisimo. El unico tio- poeta autentico es Gonzalo Torrente Malvido.

carlos salem dijo...

Tú sí que eres auténtico, ANÓNIMO, un auténtico cobarde que no firma. Por lo demás, en la admiración por Gonzalo, coincidimos. en lo demás, por lo que veo, no, POR QUE YO FIRMO MIS COMENTARIOS Y DOY LA CARA. DAVID GONZALEZ TAMBIÉN,

BACO dijo...

Contigo, Carlos. David no esconde nada detrás. Él es así, como su poesía: auténtico. SER maldito es "SER", los anónimos, ni eso. Un fuerte abrazo.

Ada dijo...

Ese último verso: No sé bailar, creo que da la clave de la soledad del poeta. De que la realidad no es para nada como la soñó un día bailando cuando era un niño. De que las evoluciones no siempre son autenticas.Y de que ocho minutos nos pueden separar de la felicidad para siempre.
Muy duro, muy autentico.
Un beso.
Ada.

P.D. Por cierto a los anónimos hay que ignorarles. No son nadie.

VUK dijo...

está claro que internet te ofrece libertad para opinar y que tiene que haber de todo en las viñas del injusto pero yo también creo que es un poema delicioso. acojonante es muchacho. me emociono o se me pone un nudo en el pecho cuando lo leo y eso no pasa tantas veces. Debs

Pilar dijo...

Llevo un buen rato paralizada mirando al infinito, dandole
vueltas al poema, bueno al poema no, porque me ha llegado
al corazon y la cabeza de inmediato, sino mas bien a mi propia
vida, a mi propia infancia. A esos momentos magicos y maravillosos
que son rotos por un "venga, vamos que ya es la hora" (nada de
patadas en el culo) y tu piensas que no pasa nada, que mañana seguimos
que "hay mas dias que longaniza" y es mentira, nunca llega ese
mañana, y te ves con 36 años pensando en ese momento de verano
de hace ya mil años, en esa despedida abrupta en un bar porque
te están esperando tus amigas, y en ese mañana, en ese proximo
sabado que nunca llegaron.
Carpe diem, siempre

P.D. Carlos, infinitas gracias, por escribir, por ser como eres
y por haber enriquecido mi vida