jueves, 27 de noviembre de 2014
lunes, 10 de noviembre de 2014
martes, 28 de octubre de 2014
HALLOWEEN FOREVER
Soy el bisnieto del monstruo de frankenstein
y mi cuerpo está formado
por los trozos de otros cuerpos
que una noche fueron míos.
y mi cuerpo está formado
por los trozos de otros cuerpos
que una noche fueron míos.
Soy el hombre del saco
del saco roto en el que pierdo
todos los consejos que regalo y que no pido.
Soy un licántropo calvo
ofendido con la luna
que aúlla siempre hacia dentro
con tal de no fastidiar a los vecinos.
Soy una momia educada
(y no la de marcus versus)
mis vendajes están hechos de facturas sin pagar
de contratos incumplidos
y de cartas que me habitan
que no escribo.
Soy un vampiro jubilado
pobre conde sin castillo
ni dinero
para implantarme colmillos postizos.
Soy la cosa de un pantano de cemento
al que le crecen coches como árboles de pesadilla
y vivo en el mismo lodo que mis víctimas.
Soy un zombi con cerebro
que duda todo el tiempo
estoy mal resucitado
y en la tumba algún capullo
me ha cambiado el esqueleto.
Soy un súcubo
o un íncubo
en días alternos
soy un demonio menor
mefistófeles en paro
soy ese terror sin forma que acecha bajo tu cama
aprendiz de quasimodo sin joroba ni campanas.
Soy el bisnieto del monstruo de frankenstein
y mi cuerpo está formado
por los trozos de otros cuerpos
que nunca fueron míos.
Sólo soy
un engendro ciego en este país de tuertos
y todas mis noches
son noches de caza
y todos mis días
son días
y todos mis días
son días
de muertos
domingo, 19 de octubre de 2014
La pequeña muerte
Algún francés
de mal follar
dijo una vez
que el sexo era la pequeña muerte.
Y me temo que hablaba de su sexo.
Porque la pequeña muerte acecha
en lo pequeño
en el número de teléfono que nunca marcas
aunque debas
en las frases que no sueltas nunca a tiempo
en el telediario de las tres de la tarde
en las noticias de las nueve
en la reseca estepa de los sueños
que más temes.
La pequeña muerte da mordiscos a tu amor
con sus diente de sibila
se desayuna tus ganas de bautizar las mañanas
se nutre de tus fracasos a mediodía
y por la noche te acuna con sus brazos
de autocompasión podrida.
La pequeña muerte
como un pequeño perro feroz y faldero
una piraña solitaria en tu pecera
un miedo enano que nunca te decides a pisar
ciertos olvidos que te inventas
para poder recordar sin consecuencias.
La pequeña muerte sabe
que cuando callas
tus palabras se cocinan en su sopa de saliva
sentencias hervidas o al vapor
condimentadas con la sal que ya no sudas
y crece sin contar las calorías.
Esa muerte de bolsillo
esa pequeña y mala puta con los ojos pintados de ironía
se pone sus mejores bragas
medias tentadoras
zapatos nuevos
y taconea siempre a dos metros de ti
para que puedas escuchar sus pasos
que te acusan y perdonan.
Está en la cola del súper
no paga el viaje en el metro
se cuela en todos los autobuses
y se conoce de memoria el horario tu tren
de cercanías.
Sabe todo lo que pierdes
lo que te aterra conquistar
lo que bosteza cuando quisieras gritar
y no te atreves.
La pequeña muerte cotidiana
avanzadilla de la muerte grande
muestra gratis de la nada
que habita en tu cama en tu cocina
en el atasco de las horas punta
en esas vacaciones que no alcanzan
en la mirada feroz de las vecinas
en los ojos de los otros
de todos los otros
en la tela de araña
de tus propias pupilas
Esa pequeña muerte que nos asesina
poco a poco
día a día
y que no puedes matar cuando la buscas
esa pequeña muerte predadora de migas
ese inocente canario que nunca desafina
esa muertecita de mierda
esa alimaña:
esa enjaulada mascota
que se llama
rutina
de mal follar
dijo una vez
que el sexo era la pequeña muerte.
Y me temo que hablaba de su sexo.
Porque la pequeña muerte acecha
en lo pequeño
en el número de teléfono que nunca marcas
aunque debas
en las frases que no sueltas nunca a tiempo
en el telediario de las tres de la tarde
en las noticias de las nueve
en la reseca estepa de los sueños
que más temes.
La pequeña muerte da mordiscos a tu amor
con sus diente de sibila
se desayuna tus ganas de bautizar las mañanas
se nutre de tus fracasos a mediodía
y por la noche te acuna con sus brazos
de autocompasión podrida.
La pequeña muerte
como un pequeño perro feroz y faldero
una piraña solitaria en tu pecera
un miedo enano que nunca te decides a pisar
ciertos olvidos que te inventas
para poder recordar sin consecuencias.
La pequeña muerte sabe
que cuando callas
tus palabras se cocinan en su sopa de saliva
sentencias hervidas o al vapor
condimentadas con la sal que ya no sudas
y crece sin contar las calorías.
Esa muerte de bolsillo
esa pequeña y mala puta con los ojos pintados de ironía
se pone sus mejores bragas
medias tentadoras
zapatos nuevos
y taconea siempre a dos metros de ti
para que puedas escuchar sus pasos
que te acusan y perdonan.
Está en la cola del súper
no paga el viaje en el metro
se cuela en todos los autobuses
y se conoce de memoria el horario tu tren
de cercanías.
Sabe todo lo que pierdes
lo que te aterra conquistar
lo que bosteza cuando quisieras gritar
y no te atreves.
La pequeña muerte cotidiana
avanzadilla de la muerte grande
muestra gratis de la nada
que habita en tu cama en tu cocina
en el atasco de las horas punta
en esas vacaciones que no alcanzan
en la mirada feroz de las vecinas
en los ojos de los otros
de todos los otros
en la tela de araña
de tus propias pupilas
Esa pequeña muerte que nos asesina
poco a poco
día a día
y que no puedes matar cuando la buscas
esa pequeña muerte predadora de migas
ese inocente canario que nunca desafina
esa muertecita de mierda
esa alimaña:
esa enjaulada mascota
que se llama
rutina
jueves, 16 de octubre de 2014
Si muero antes de tiempo
Si muero antes de tiempo
de mi tiempo
-que será en domingo
sólo para fastidiar a los amigos-
que alguien se encargue de mi cuentas
que el hígado lo donen a la ciencia
y hagan con los poemas
papiroflexia.
Pero como me iré sin previo aviso
o sin reconocer avisos previos
ruego que alguien termine ciertos cuentos
y busque un sobre con el final de mis novelas
eternas inconclusas
seguramente inéditas.
Que le digan a mi padre que lo quiero
y a mis hijos que mejor no pude hacerlo
a Ella no le digan que estoy muerto
sólo más distraído menos despierto.
Y por favor suplico algún respeto
para este domicilio de mi cuerpo
no lo quiero enterrado ni a cubierto
soy un pésimo abono estoy seguro
y detesto los nichos- casillero.
Tampoco creo en dioses
y si muero antes de tiempo
que no les den trabajo por mi alma
que ni ellos existen ni yo tengo.
Y ya que lo de irme en un polvo
sería necrofilia a esas alturas
que me quemen y polucionen otro poco
el cielo al fin y al cabo sólo es humo
y yo seré un esmog muy educado.
Y las cenizas que siempre voy dejando
serán entonces residuo y testimonio
que las echen al océano y si estoy lejos
-siempre lo digo y nadie me toma en serio-
que desde un inodoro me despidan
y tiren sin dudar de la cadena.
Para llegar al mar
me las arreglo.
Me va a sobrar el tiempo.
-que será en domingo
sólo para fastidiar a los amigos-
que alguien se encargue de mi cuentas
que el hígado lo donen a la ciencia
y hagan con los poemas
papiroflexia.
Pero como me iré sin previo aviso
o sin reconocer avisos previos
ruego que alguien termine ciertos cuentos
y busque un sobre con el final de mis novelas
eternas inconclusas
seguramente inéditas.
Que le digan a mi padre que lo quiero
y a mis hijos que mejor no pude hacerlo
a Ella no le digan que estoy muerto
sólo más distraído menos despierto.
Y por favor suplico algún respeto
para este domicilio de mi cuerpo
no lo quiero enterrado ni a cubierto
soy un pésimo abono estoy seguro
y detesto los nichos- casillero.
Tampoco creo en dioses
y si muero antes de tiempo
que no les den trabajo por mi alma
que ni ellos existen ni yo tengo.
Y ya que lo de irme en un polvo
sería necrofilia a esas alturas
que me quemen y polucionen otro poco
el cielo al fin y al cabo sólo es humo
y yo seré un esmog muy educado.
Y las cenizas que siempre voy dejando
serán entonces residuo y testimonio
que las echen al océano y si estoy lejos
-siempre lo digo y nadie me toma en serio-
que desde un inodoro me despidan
y tiren sin dudar de la cadena.
Para llegar al mar
me las arreglo.
Me va a sobrar el tiempo.
Etiquetas: Poemas al otro lado de la barra
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