viernes, 11 de septiembre de 2009

GRACIAS, otra vez




El asunto no acaba cuando escribes una novela. Tampoco cuando te la publican. En realidad, acaba de empezar.Hay autores para los que las presentaciones son un fastidio, como si no alcanzara el libro para defenderse por si mismo.
Y no es eso. Las presentaciones son la ocasión para tomar contacto con la gente que lee lo que vas haciendo, para medir hasta qué punto lo que quisiste decir fue dicho en realidad, y para dar la cara, coño, aunque como en mi caso no sea una cara bonita.
Ayer, en la Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés se presentó PERO SIGO SIENDO EL REY,que ya va por la segunda edición pese al parón veraniego y la crisis omnipresente. Y además de contar con un nutrido grupo de asistentes, tuve al lujo doble de ser presentado por RAMÓN PERNAS,que lleva todo el cotarro con el humor pausado del que ya está de vuelta de muchas cosas pero sabe que todo el camino es de ida, y DAVID TORRES, que será Premio Hammet 2009 (envidia me das), finalista del Nadal y toda un vitrina llenita de premios, pero además y sobre todo es un autor al que admiro y un amigo de los que deberían ser declarados especie en extinción. No olvidar la presencia, cámara en mano, de JOSÉ NAVEIRAS, que cada días hace mejores fotos y tuvoun rato para ir y documentar el asunto, a pesar de que está ultimando la salida de su libro de cuentos EL INCENDIO y otros relatos, que recomiendo sin dudar.
Comienza el nuevo curso y comienza bien.
Pernas me dio la bienvenida a un foro cultural que no cesa de promover lo que se hace y no lo que parece obligado consumir, y Torres, al que por suerte le gusta la novela, habló como un lector, erudito pero lector, que es lo que uno busca al fin y al cabo.
Arregui y Juanito siguen perdidos para encontarse en una España que no tuve que inventarla porque está a doscientos metros de cuaquier autovía, y la mayor satisfacción es comprobar que los lectores entieden la novela como uno la escribió, es decir que hacer del rey un personaje de ficción no tenía nada que ver con la provocación o el marketing, sino con otra de esas historias que se me ocurren y nunca sé bien por qué.
A los que fueron -y fueron muchos- y a los que querían ir y no pudieron, GRACIAS, una vez más.

(Todas las fotos son de Naveiras. En la del centro, el tatuaje que me ha mantenido alejado de las piscinas en los estertores del verano (a quién se le ocurre tatuarse en agosto...). Aller simple es el título de Camino de ida en francés, pero también el credo de un incrédulo.

3 comentarios:

pepeltenso dijo...

gracias a vos, pelotudo

Danilac dijo...

Me jodió no ir, sobre todo porque el motivo es que pinché la rueda de la moto y el cabreo me quitó las ganas de todo.

Marcus dijo...

Uy, yo escribí aquí, no?