

Pero sigue siendo el rey
Fran G. Matute
Nunca he sido fan de lo romántico aunque reconozco que es más fácil sucumbir a sus encantos en formato escrito que en formato audiovisual. También hay que decir que si por novela romántica entendemos Cumbres borrascosas (Emily Brönte, 1847) o El amante de Lady Chatterley (D. H. Lawrence, 1928), entonces sí que me mola. Pero lo que de verdad me impulsó a leer Cracovia sin ti no fue el género sino el autor.
Empecemos reconociendo que de Carlos Salem sí soy fan. He leído todas sus novelas, desde aquel debut esplendoroso - Camino de ida (2007) - que nos descubrió al escritor y su peculiar visión de la novela negra, pasando por Matar y guardar la ropa (2008) y Pero sigo siendo el Rey (2009), en la que incorporaba a nuestro monarca favorito como un personaje esencial de la trama. Salem, decíamos, es ya un reconocido maestro de la actual novela negra. Pero también es argentino y se le presupone labia para el amor. Así que me apetecía mucho ver qué era capaz de facturar, literariamente hablando, bajo el caparazón de una novela romántica.
(Texto íntegro en: http://criticoestado.blogspot.com/2010/10/pero-sigue-siendo-el-rey.html )
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