martes, 18 de diciembre de 2012

Tareas de invierno

TAREAS DE INVIERNO
Asar un pollo hecho de nieve lentamente
y sin abusar del condimento
tocarte la punta de los pies con la lengua (tus pies y mi lengua)

acumular ideas niqueladas que alejen a la muerte una semana más
vivir del aire



del aire en vaso largo
en botellín
dormir temiendo que alguien
me enrolle al recoger el decorado
y me abandone en un almacén lleno de sueños de tela y papel
despertar lleno de fuerza algunas veces algunas pocas veces
odiar o amar a prójimos estúpidos
discutir lo banal
mientras el pollo hecho de nieve se asa lentamente .
Tengo tanta hambre de vida
que me como la mía a dentelladas
y sin descongelar
lo suficiente.


lunes, 17 de diciembre de 2012

bolero a cuatro patas


(el amigo Marwan anda con ganas de cantarla y para eso tendremos que modificar algún verso. Mientras loa hacemos, la primera versión... Se cambie lo que se cambie, seguirá siendo un bolero o algo por el estilo)

Tus fugas hacia dentro pero cerca,
mi verbo que te teme y te provoca,
la realidad ajena tras la puerta,
las penas que cayeron con la ropa.

Mis celos cuando besas la cachimba,
tus miedos, como venas de una rosa,
querer la eternidad y no pedirla,
la promesa del vino dibujándote la boca.

Tu culo respingón, tu cuello tallo,
el poema que  te curva las caderas,
todo lo que me dices cuando  callo,
tu sonrojo si te nombro mi pantera.

El tiempo que vendrá si lo traemos,
mis manos que te visten de caricias,
ese viaje a Paris que nos debemos,
tu coño, es el jardín de las delicias.

Mi sístole bailando con tu diástole
("dos locos bajo un chaparrón de notas" )
leernos como un poema en braille,
el secreto que tanto se nos nota.

La música de un sueño sin permiso
bolero a cuatro patas que nos brota
de un amor que es redención y vicio,
vencedores
de todas las derrotas.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Naturaleza viva con mujer en flor

Naturaleza viva con mujer en flor  





Te imagino encendiendo el verde
donde el verde hace falta
manos de cinco brotes
que pasan páginas como quien peina un trigal.

Te imagino vestida de dudas
a solas
aullando a alguna luna
mientras llenas de curvas los cuadrados de arena
de todos los toboganes del planeta.

Te imagino de pie
junto a un banco tallado de promesas
o enredada en las sábanas de una pena
algún goce de ventanas empañadas
ciertos dolores de rastrillo en tu tierra
el más humus de los humus.

De repente
me doy cuenta de que te imagino
como un prado de postal sin cortacéspedes
como un parque que mejora mi ciudad
o un jardín sin altos muros que lo escondan.

Te imagino enramada de mis brazos
bebiéndote mi savia
milagro de palmera a cuatro patas.
Te imagino de muchas otras frutales maneras
que me reservo
para la próxima vez que nos acerque el viento.

Pero
nunca  
nunca
(tres nuncas
ya lo sabes
se parecen demasiado a un ojalá)
podría imaginarte
como una maceta.

Kafka in love

Kafka in love

Una mujer con gato que dejaba pasar -por miedo- cualquier amor que no fuera imposible, se hartó de la sonrisa burlona de su felino.
Y lo cambió por tres canarios. 
Uno se escapó de la jaula y voló por la ventana.
Otro murió de tristeza.
El tercer canario anda suelto por el piso, juega durante horas con un ovillo de lana, y cuando ella se olvida de ponerle el alpiste, maúlla.
Por las noches, duerme a los pies de su cama. Y cuando ella murmura dormida el nombre de algún amante perdido, el canario sonríe, burlón.
Eso sí: el tapizado del sofá permanece intacto.

viernes, 14 de diciembre de 2012

A mano amada




(Ya escrito el poema, alguien me señaló que estaba 
plagiando un título de Ángel González, nada menos. 
Pero si el maestro la viera, me perdonaría, estoy seguro.)


Cuando dejas de creer en ti,
algo se apaga en el país de los espejos
que muestran tu verdad.
El resto de los cristales mienten por envidia,
y solo existen si los miras.

No vas comerte el mundo,
quizás,
pero el mundo está esperando tus mordiscos.
Yo también,
por motivos similares y diferentes.

Si ya eres todo lo que eres,
sin saberlo,
cuando sepas,
sólo te frenarán tus propios frenos,
y nada te hará caer, salvo tus zancadillas.

Y allí estaré, con el brazo tendido,
aunque tu tacto queme,
para levantarte de un suelo
que no merece tu caída,
compañera de tanto,
cómplice de este atraco a mano amada
que es la vida
si se vive de verdad,
sin creer en los espejos,
que son siempre
la frontera de los otros.