viernes, 14 de diciembre de 2012

A mano amada




(Ya escrito el poema, alguien me señaló que estaba 
plagiando un título de Ángel González, nada menos. 
Pero si el maestro la viera, me perdonaría, estoy seguro.)


Cuando dejas de creer en ti,
algo se apaga en el país de los espejos
que muestran tu verdad.
El resto de los cristales mienten por envidia,
y solo existen si los miras.

No vas comerte el mundo,
quizás,
pero el mundo está esperando tus mordiscos.
Yo también,
por motivos similares y diferentes.

Si ya eres todo lo que eres,
sin saberlo,
cuando sepas,
sólo te frenarán tus propios frenos,
y nada te hará caer, salvo tus zancadillas.

Y allí estaré, con el brazo tendido,
aunque tu tacto queme,
para levantarte de un suelo
que no merece tu caída,
compañera de tanto,
cómplice de este atraco a mano amada
que es la vida
si se vive de verdad,
sin creer en los espejos,
que son siempre
la frontera de los otros.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Instrucciones para empezar a olvidar

Deja ya asomarte 
por las yemas de mis dedos.
No me cantes el tango
de mi quiero y tu no puedo.

Aspira cada miga
que he dejado en tu alfombra.
Borra todas las fotos
que nunca nos hicimos.
Evita los testigos
si distraída me nombras.
No emprendas ese viaje
de lo que jamás volvimos.

Y por favor
no me beses dormida
si luego no estarás cuando despierte.

Si te llevas
mi penúltima vida
quítame también
este ensayo de muerte.

Patología de ti




el pulso echa a correr en el gastado corazón como un viento de todos
que sólo a ti te llama.

pierdo la noción de lo exacto, confundo los días con las ganas, y el futuro
es pasado mañana.

pican los dedos recordando tus texturas, los mojados secretos de tu olor,
que no se apaga.

mi fuerza, rebelada, se convoca ombligo abajo, avanza en manifestación
y te proclama.

la cabeza gira dentro de otra cabeza y las dos disputan la sangre de pensarte
a su manera.

la lengua, cansada ya de repetirse, lame el silencio para pedirle a tu cuerpo
que se abra.

hay un temblor de alga, de tiburón en salto, de pájaro de presa que te busca
y dentro vuela.

no estás, pero te siento debajo de todo y me pongo a cavar, te hallaré
bajo las sábanas.

tal vez me duermo ardiendo y ardiendo me despierto. Brillo en lo oscuro,
sudoroso y sediento.

Tú dirás que es la fiebre,
yo le llamo amor
no me sirve otra palabra.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

No quiero que me quieras (con influencias más que evidentes)



No quiero que me quieras por ser bueno
no lo soy
(nadie miente mejor que el que aprendió el oficio
engañándose a si mismo).

No quiero que me quieras porque estoy
pues tengo la costumbre de marcharme
casi sin remordimientos
cuando alguien ignora mis indicios.

No quiero que me quieras solo por lo que escribo
(mis palabras son románticas rameras
que dicen la verdad
pero siempre me han consentido).

No quiero que me quieras por estar disponible
(no hay mayor egoísmo que  darse sin medidas
y sentirse necesario
para quien te resulta imprescindible).

No quiero que me quieras porque intuyes que te espero.
Aunque me muestre inofensivo para no espantarte
nunca podré asumir un destino de perchero.

No quiero que me quieras porque sabes que te quiero.
El mercado de mi vida no funciona con trueques
y el amor debe ser más que un canje de prisioneros.

Ya lo dijo Sabina -mejor- en la canción que conocemos,
pero lo digo yo, que no aprendí a callarme a tiempo:

Yo quiero que me quieras como quieras
como inventes y sepas
como menos te duela
y te mate por dentro
como mejor te salga
como el peor secreto
como no puedas querer de nuevo.

Yo quiero que me quieras a tu manera
aunque lo digas poco y lo sientas todo el tiempo
aunque nunca me escribas un poema.

No quiero que me quieras
porque estoy enfermo
sino
porque no tienes más remedio.

Y si no puedes quererme así
de un modo imperfecto
pero inédito
entonces
entonces no me quieras.

martes, 11 de diciembre de 2012

gato y pantera





Dos felinos retozan desnudos
en mi cama
y no puedo diferenciar
sus ronrroneos.

Uno acaba de llegar,
perdiendo el miedo,
tu llevas tiempo lamiendo
mis ocultas cicatrices.

Ambos, gato y pantera,
comparten el elástico lenguaje
de sus cuerpos,
y yo  olvido que solo soy
un tigre viejo,
para sumarme al abrazo,
cachorro de nuevo.

La  vida suele ser un puente
que no lleva a ningún lado,
pero esta noche
es un juego de gatos
que arañan lo imposible.