lunes, 10 de diciembre de 2012
Vocaciones
Quisiera ser un tardío caballero andante
de opaca armadura y casco de motero
para matar a los dragones grises y mediocres
que te chamuscan los sueños cinco días por semana
O un pirata de verdad y sin atrezzo
para tomar tu risa al abordaje
surcar los mares que contienes
y pasar por la quilla los relojes.
O un duro detective socarrón
para castigar a quien te roba
las horas más felices
y hacerte el amor sobre la mesa del despacho.
No soy un héroe
sólo un tipo que escribe
en el folio de sus propias nubes
con un bolígrafo barato
las aventuras que ya no vivirá.
Pero lo de la mesa del despacho
lo hacemos cuando quieras.
Y todo lo demás
también.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
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Ya no
Ya no
Ya nunca perderé del todo
el miedo a los perros
por culpa de uno negro
que quiso morderme los huevos
cuando era pequeño.
Ya no podré recorrer europa
con la mochila al hombro
y una foto de mujer sin rostro en el bolsillo.
Ya no enseñaré el abecedario a mi hijos
para que dejen constancia de las decepciones que les debo.
Ya no seré el primer astronauta argentino
en pisar la superficie de venus
y plantar en ella la gloriosa bandera de boca juniors.
Ya no moriré de amor
ni de cirrosis
(los sintomas son bastante parecidos).
Ya no haré una revolución armada
si no me obligan a ello.
Tampoco tengo edad para empezar a creer
en un dios que no me mate.
Me creo sabio sin serlo
porque ya sé lo que no podré hacer.
Me bebí todo ese tiempo
y todavía queda un trago
para apagar incendios
mientras me retiro sin quejas
por la calle mal iluminada de ese barrio
alambrado de sueños
en el que todos duermen
salvo yo.
Y los perros.
Casimireando por Valladolid y Palencia
martes, 4 de diciembre de 2012
exilio temporal
Toque lo que toque
te estoy tocando
si separo las páginas de un libro
abro tus piernas
ya no puedo meter con inocencia
la llave en su ranura
y el eco de tus besos
me asalta en el primer descuido
mientras te acaricio en todas partes.
No te cuento a qué sabe mi saliva
pero mi dedo sabe
y me ofrezco voluntario
para que rayes los cristales de mis gafas
con el diamante primordial de tus pezones.
Este exilio temporal de lo más hondo
duele más que una herida permanente
tal vez porque en lo más hondo de ti
está mi barrio y mi aeropuerto
el lugar en el que nacen mis novelas
el centro de la tierra que descubro
el secreto de todas las mareas.
Ahora que lo pienso
tengo los mismos síntomas
que cuando vivía
más tiempo dentro que fuera
acaso sigo dentro
acaso siempre me sientas dentro
y este exilio temporal tenga por fin
enseñarme que este hambre de ti
va para largo
viene de lejos
y va hacia arriba
siempre hacia arriba.
Ya
falta
un
día
menos.
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