jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Una canción? Ya veremos...


¿Qué crisis?

No me arrepiento de nada
ni calculo dividendos.
sólo compro lo que vendo
si la tienda está cerrada

Nunca cierro los balances
y en la columna del Debe
tacho y escribo "se puede"
mientras los besos alcancen.

No saben de tu ombligo los mercados
(advierto que no soy un Buen negocio)
si invierto en tus caderas ya he ganado:
te convendría tenerme como socio

Mi deuda nunca se salda,
firmo los cheques con tiza,
pero sé lo que cotizan
mis dedos bajo tu falda.

Tus acciones en la cima,
(el deseo sigue en alza),
tienes piernas de balanza,
y mas riesgo que la prima

Si buscas emociones en Rebajas,
no soy querida mía,buen negocio,
Pero en amores que no pasan por caja,
te convendría tenerme como socio.

lo que vale no lo cobras,
lo que prestas lo devuelves,
lo que pierdes no lo pierdes,
lo que cuesta no te sobra.

Sucursales de tus ojos,
rescates en tu cintura:
Se que la cosa esta dura
y mi cuenta sigue en rojo.

La crisis acecha en las esquinas
pero sabes que no hay mejor negocio
que sentir fuera de horario de oficina:
y para eso, me tienes como socio.

QUE NAZCA VIVO

El martes pasado en Diablos Azules, Olaia Pazos, brillante como siempre, recordó que la jam session de poesia 
Se buscan Poet@s tiene también la función de laboratorio en el que mostrar los poemas en curso, los intentos que acaso luego digan más cosas, pero han nacido diciendo. 
Y obediente es que es uno, con más peligro en el twitter que un mono con una navaja, 
dejé caer durante la jam cinco ¿verso
s, tuitpoemas, partes de un poema que a lo mejor retoco o a lo mejor manoseo? 


A lo mejor,
lo dejo así.

1 Hoy nací de nuevo, a mediodía,
pero a las ocho de la tarde seguía medio muerto.

2 ninguna enfermedad menos curable que la vida
ningún dolor que no se calme con caricias.

3 Latir es una trampa en la que caigo solo,
pero solo lo consigo en buena compañía.

4 Es casi medianoche y como el ave fénix
me quemo al renacer cuando te pienso.

5 Querida, no te alarmes ni me busques,
procura estar ahí cuando me encuentro.
Si me tocas es que sigo vivo.
Si me lees no puedo estar muerto

viernes, 17 de agosto de 2012

Demasiado largo para Twitter, demasiado corto para mi editor




Tener o no tener


Hace poco, muy poco, me sentí escritor por primera vez. Mis tiempos son trompos, peonzas lentas que aceleran en las curvas, de modo que después de tanta espera, han sido once libros en cuatro años y medio, creo, y no acababa de sentirme escritor. Tampoco un farsante, no exageremos. Pero me faltaba algo que había perdido en tantos años de escribir sin saber ni importarme demasiado si luego seria o no publicado (Mentira cochina, sí que me importaba, pero como siempre, cuando por casualidad me mira con interés la mas guapa del bar, yo exijo que ademas sea lista y buena gente, ya sabes lo que digo, lo has vivido). 
Me faltaba el miedo, la pregunta oscura sobre si podría escribir otra novela, si lo había perdido o apostado al numero equivocado, si aun lo tenia. Ya sabes que creo en la técnica y el trabajo y la constancia y todos esos consejos monacales para escritores pero, entre nosotros, esto se reduce a saber si lo tienes o no lo tienes. Y cuando lo tienes, temes perderlo. 
Pasé meses retocando viejos proyectos, eludiendo el asunto por temor a comprobar que estaba en lo cierto.  Creo que lo comenté con alguien que me conoce casi mejor que yo mismo y me dijo, haz lo que te guste, lo que te haga feliz, no pienses en nada mas que en jugar. ¿No es lo que siempre recomiendas?
Luego lo hablé con un escritor que antes que nada es amigo, le conté un proyecto que era apenas un boceto, bebimos bastante y antes del mareo, me dijo: cabrón, ya tienes la novela en la cabeza, como siempre, solo déjala salir y disfruta. 
Eso estoy haciendo. 
Y disfruto. 
Ahora que lo pienso, si aplico ese consejo común al resto de mi vida, puede ser una vida cojonuda. A lo mejor ya lo es y no me había dado cuenta. 
En estos días en que todos son restas, yo, sumando. Tiene gracia. 
La novela se publicará o no, se venderá o no. 
Pero será verdad, por delirante que sea.  Porque me han recordado que mis lectores están tan locos como yo, y eso no se cura. Por suerte, no se cura. Como estas ganas de escribir todos los tomos de mis memorias de lo que venga, en la pagina curva de tu espalda. La próxima vez que nos veamos, empiezo.

jueves, 16 de agosto de 2012

En Le Monde



A finales de mayo, en la Bretaña francesa, respondí a las preguntas de un periodista de Le Monde que tenía la intención de interpretar la realidad europea  desde la visión de seis novelistas "negros". La entrevista giró en torno a los libros y la crisis. Han pasado menos de tres meses y creo que me quedé corto...

lunes, 6 de agosto de 2012

Cuadernos del olvido (I)


(Demasiado largo para Twitter, demasiado corto para mi editor)


A ver qué sale

Lunes 6 de agosto 

Comienzo este cuaderno sin saber si mañana lo abandonaré. Concibo docenas de proyectos maravillosos que luego quedan en el limbo, a la espera de que un día vuelva, casualmente, por su esquina. Pero la gente que me lee solo sabe de lo publicado, cuando tal vez en ese limbo está lo mejor que puedo dar, lo que no tengo huevos de enfrentar porque prefiero verme y que me vean de una forma que me exponga un poco menos.
 A saber. 
Igual tenia razón mi abuelo Antonio cuando decía que yo me tomaba muchos trabajos para tratar de no hacer nada. La maldición del vago que no sabe estarse quieto, ya sabes.
De ahí este cuaderno que no lo es, porque mi caligrafía no existe y mis libros serán objeto de estudio dentro de siglos (no por méritos del autor, seguramente olvidado), para desconcierto de los criptógrafos. 
Comenté esta idea con un amigo editor (sí, algunos de mis amigos son editores, ya sabias que yo era un tipo raro, querida), y me dijo "oye, si es tuyo [eso me halagó], yo lo publicaría, pero ¿no tienes algunos cuentos, otra novela, algo que le interese a la gente?[eso me dolió]. 
Tal vez tenga razón, pero llevo tantos años sin acostarme con la razón, que si la veo desnuda, seguro que no se me levanta.
Digamos que la impudicia propia de todo autor, agravada por la incontinencia adquirida en las redes sociales, me lleva a manotear sensaciones (reflexiones al paso, reacciones ante un mundo que no acabo de entender, comentarios de lecturas, algún cuento o un telegrama de amor, confesiones vergonzantes que si las pienso no las escribo; todo eso que luego se destila, suavizado, en poemas, cuentos y novelas), y volcarlo aquí, antes de que se evapore.
Serán, supongo, fragmentos más cortos que este (mi vieja manía de explicar lo inexplicable), pero aún así demasiado largos para Twitter y demasiado cortos para mi amigo editor. Los publicaré, antes de arrepentirme, en algún portal sin prejuicios para con los escritores que seguimos pensando que escribir es casi mejor que el sexo. Sólo casi..
Porque si alguen quiere asomarse a leerlos, el olvido será menos olvido y la memoria un patio sin alambradas.  
A ver qué sale. En todo caso, que salga y ya es bastante.