lunes, 12 de diciembre de 2011

Cumpleganas

Cumpleganas

imposible rodearte/ encerrarte en una jaula de cariño de canarios.
Y mira que lo he intentado sin querer.
Contigo /con la vida/ con la muerte tan pequeña
solo vale abrir la puerta y salir a jugarse el alma o lo que sea.

Ganar o perder no es cuestión de goles o de besos
sino de atrapar la eternidad en una mano
y gozar mientras se escapa entre los dedos.

Todo el tiempo que tengo es el que tuve
el que venga que venga bienvenido
y si viene contigo
le improvisaremos una fiesta de cumpleganas
con vino y canciones eufóricamente tristes
con un coctel de sudores y miedos granizados
con errores tal vez.

Pero sin alpiste
amor.
Sin alpiste.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Puente

Voy a salir de la cama, para buscar los retazos de mí
que anoche dejé caer en la escalera.
Me toca una vez más pelearme con el gato
para que haga sus cosas en el lugar correcto,
como si yo lo hiciera.
Terminar de escribir esa novela juvenil
porque quiero y no porque tengo que venderla.
Y aprender a extrañarte si no estás,
de un modo que no te salpique ni me duela.

Demasiadas tareas para un puente de diciembre
que si pienso en ti me huele a primavera,
y para un viejo novato que nunca supo ser feliz sin redes
y creía conocer cada respuesta.
Me has cambiado todas las preguntas
y no hay "chuleta" que resuma tus caderas.

Eso es lo bueno de este dulce desconcierto:
sé que te traes, pero será siempre una sorpresa.
Contigo hasta una pena es una fiesta.
Gracias por eso y por todo lo que venga.

Me pongo en marcha,
debo ocupar las manos y la mente hasta que vuelvas.
Después,
estarán muy atareadas en decir a tu piel
lo que nunca podré decirte en un poema.

En El Periódico de Catalunya

martes, 6 de diciembre de 2011

Dos latidos

Dos latidos

Hoy soy feliz aunque no sé si lo merezco
prefiero no indagar sobre mis méritos
(tu anillo me recuerda que vuelves esta noche
otra fecha sin fecha que celebro).

No consigo imponer a mis poemas
la angustia que los vuelva respetables.
Se indignan mis escasos seguidores.
y he sabido que planean secuestrarte.

Los comprendo, aunque ellos no comprenden:
añoran al viejo cascarrabias
que iba por la poesía pegando cabezazos
y echaba a dios de un bar por insolvente.

¿Olvidan que la pena siempre vuelve?

¿Ignoran que la muerte no descansa?

No se si ahora soy sabio o inocente,
mi peonza gira con más fuerza que antes
y cuando la pena vuelva
acaso no me encuentre,
y la muerte tendrá primero
que alcanzarme.

He comprendido que la felicidad
dura apenas dos latidos
pero entre ambos cabe
la palabra siempre.