lunes, 2 de mayo de 2011

Vocaciones

Quisiera ser un tardío caballero andante de opaca armadura y casco de motero para matar a los dragones grises y mediocres que te chamuscan los sueños cinco días por semana.

O un pirata de verdad y sin atrezzo
para tomar tu risa al abordaje
surcar los mares que contienes
y pasar por la quilla los relojes.

O un duro detective socarrón
para castigar a quien te roba
las horas más felices
y hacerte el amor sobre la mesa del despacho.

No soy un héroe
sólo un tipo que escribe
en el folio de sus propias nubes
con un bolígrafo barato
las aventuras que ya no vivirá.

Pero lo de la mesa del despacho
lo hacemos cuando quieras.

Y todo lo demás también.


(Del libro inédito "Empatar por goleada")

domingo, 1 de mayo de 2011

Las gafas de Sábato

Leí Informe sobre ciegos para impresionar a una chica que era digna de verse y adoraba a Kafka. En ese tiempo éramos de Cortázar o de Borges, como en un Boca-Ríver de la Literatura. La chica, como suele ocurrir, pasó. Pero Sábato siguió ahí, con sus inmensos libros, como si viviera en un costado de la Argentina, él que sabía detectar el ojo del huracán humano con esas gruesas gafas que siempre se te antojaban tres tallas más grandes que su cara. Su Abaddón el exterminador vaticinó, en cierto modo, la dictadura que venía en camino y también que nunca volveríamos a ser los mismos.

Acaso por su formación científica, era capaz de analizar las pasiones hasta el fondo. Él, que en los laboratorios Curie de París asistió a la ruptura del átomo de uranio, fue el más preocupado por comprender los mecanismos que descomponen el alma de una sociedad a partir de su partícula elemental: el individuo. Desde el año 74 no volvió a publicar una sola novela, como si hubiera hallado ya en el género todo lo que podía hallar, o temiera llegar a saber demasiado. Y la vida, como en una novela de Sábato, lo enfrentó años después a la más monstruosa de las historias que contar, la de las atrocidades cometidas por Videla y sus herederos en el poder militar.

Sus trágicas lentes enmarcaban la profunda tristeza de sus ojos

Su trabajo al frente de la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas (CONADEP), lo obligó a leer miles de testimonios del horror, a ver las caras de las víctimas y las máscaras arrogantes de los verdugos, a escuchar críticas de todo un sector del país urgido por olvidar, no ya lo ocurrido, sino su propia pasividad ante los hechos. Y Sábato lo veía todo con esas gruesas gafas tres tallas más grandes que su cara, en las que uno creía que residía su poder para analizar sin estallar, como un científico que debe conocer al germen más letal tal vez para buscar un antídoto, pero especialmente para explicarse su existencia.

No es extraño ni premonitorio que a finales de los ochenta comenzara a perder la vista, y resulta coherente que se dedicara con mayor ahínco a su otra pasión, la pintura. Tenía que seguir narrando, por otros medios, el infierno tan temido que, él ya lo sabía, no son los otros como afirmaba Sartre, sino nosotros.

Ahora comprendo que las gafas de Ernesto Sábato no eran mágicas, sino trágicas, porque enmarcaban la profunda tristeza de sus ojos. La mirada del hombre que sabía demasiado.

El verbo nuevo

Desde que te rondo
a mi viejo verbo
yendo
le acompaña el feliz y actual
gozando
resbaloso de gozo
conjugado de besos
versados en decir lo innecesario.
Y es un verbo-bisectriz
un verbo-enredadarera
un verbo jaula sin barrotes
un verbo sin sellos oficiales
ni fecha de caducidad prevista
aunque sea un verbo tan yogur a veces tan cucharada llena rebosante y nueva
un verbo piedra libre
para todos mis compañeros.
Y mi compañera en este juego
sos vos
galleguita enamorada de los gatos.
Por eso te invito a tomar el té
como invito al verbo nuevo.

Y aquí estoy: gozando-té.
(del libro inédito "Empayar por goleada")

martes, 26 de abril de 2011

Última función de EL TORTURADOR ARREPENTIDO en Espacio CINCOMONOS, Barcelona



"El Torturador Arrepentido" de la Cía. Brétema Teatro




El próximo Miércoles la Compañía Brétema Teatro se despide tras dos meses de programación en la Sala Cincomonos de Barcelona. La obra "El Torturador Arrepentido" de Carlos Salem se representa a las 21.30 h Cincòmonos Espai d' Art, Carrer Consell de Cent 283. Entradas a 10€ reservando en cincomonos.org o llamado a tlf. reservas: 93.451.74.15

http://eltorturadorarrepentido.blogspot.com/

www.cincomonos.org

SINOPSIS:

¿Se puede arrepentir un torturador? ¿Puede amar? ¿Puede sentir ternura, ansiedad, ausencia?

Es lo que se preguntan Julio y Jorge Luis, un adolescente y un hombre muy diferentes que son la misma persona, dividida por una venganza postergada durante veinte años. Porque ahora, media vida más tarde, han encontrado al hombre que juraron matar para hacer justicia. Sólo que no es como lo recordaban.

Ambientada en la Argentina de 1979 y la España del 2000, la obra indaga sobre la fragilidad de la memoria y las coartadas que nos inventamos para sobrevivir con la culpa o la rabia. La víctima tiene la ocasión de convertirse en torturador, pero… ¿Puede alguien que destruye vidas amar otras vidas?


La historia de esta revancha nos enfrenta con tantas preguntas como caminos existen, y pone en relieve la más difícil de responder:
¿Si tuviéramos que optar entre ser torturador o torturado, qué elegiríamos?


Dirección y Producción: María Suanzes
Ayudante Dirección/Producción: Laura Velázquez
Elenco: Marcos Frutos, Luicci Capone, Jorge Salinas, Luciano Cherone, Agustina Santinelli, Bianca Palmisano y Lucía Jurjo.
Texto: Carlos Salem
Música: Marco Chiaperotti

domingo, 10 de abril de 2011

La noche más literaria, en El Mundo

www.elmundo.es/elmundo/2011/04/08/ocio/1302254331.html



Los escritores ya no se encierran en sus despachos a pulir un verso, ni se sientan solos en la mesa de un café para llenar folios en blanco. Tampoco se resignan a guardar su obra en un cajón en espera de que un premio o una editorial les dé el espaldarazo para volverlos personajes públicos. Ahora cuelgan sus creaciones en blogs y redes sociales, autoeditan y distribuyen su obra sin intermediarios... Y asisten a recitales, concursos de improvisación, 'jam sessions' y otros eventos literarios como los que, de un tiempo a esta parte, se están popularizando en la noche madrileña.

Existen muchos locales donde habitualmente se celebran recitales de poesía y lecturas de prosa, con autores más o menos conocidos. En la academia de creatividad La Piscifactoría, dirigida por el poeta Gonzalo Escarpa, se celebran recitales, conciertos acústicos e incluso lecturas de poesía integradas en catas de vinos y quesos.

La galería y librería Centro de Arte Moderno no sólo ofrece recitales, sino también charlas sobre diversos temas literarios y presentaciones de libros. Hay locales que, pese a estar especializados en otro tipo de representaciones, aseguran ocasionalmente un espacio para la literatura en sus escenarios: el ciclo Hazversidades del poeta Jaime Alejandre en el Café Libertad 8; la Sala Clamores, conocida sobre todo por sus conciertos de jazz, rock y canción de autor, organiza cada primer lunes de mes sus "Lunes al verso", un espectáculo de música y poesía; el Teatro Triángulo siempre dispone en su programación de algún recital de reconocidos poetas. Como estos sitios hay otros muchos, donde todas las semanas los aficionados a la literatura pueden asistir para disfrutarla en vivo de una forma diferente.

Tertulias en libertad

Pero estos eventos son, principalmente, espectáculos organizados para y por escritores consagrados. Existe otro tipo de reuniones literarias cuyos organizadores reniegan de la palabra 'espectáculo': para ellos son tertulias, encuentros, intercambios entre autores y público con mucha mayor libertad que el tradicional formato de recital. Son días de micrófono abierto, jam sessions literarias en las que cualquiera puede participar. Y, sobre todo, ofrecen un hecho diferencial muy importante: son los únicos con fechas fijas, en los que sabes que llueva o truene podrás leer y escuchar literatura.

El pionero de estos encuentros es el que se celebra desde hace casi seis años en el Bukowski Club, café-bar literario regentado por Inés Padilla. "Todo empezó porque buscábamos un sitio donde leer y siempre nos preguntaban que quiénes éramos, qué habíamos publicado...", explica Inés Padilla.

"Hay ganas de subir a un escenario y contarle a la gente lo que uno escribe. Todos los martes o miércoles puedes tener una cita más amable que el telediario"
"Surgió la oportunidad de montar un bar y dijimos: vamos a hacer un bar literario". Desde entonces, cada miércoles y cada domingo se celebran las 'jams' de poesía y relato respectivamente. Se trata de encuentros sin prácticamente regla alguna, más allá de no extenderse demasiado para dejar sitio a todos los autores (unos más conocidos, otros menos, pero todos mezclados de igual a igual). Y el contenido que los asistentes aportan no se queda ahí: muchos de los que empezaron en el Bukowski han acabado publicando su obra, a veces gracias a las visitas de editores al bar para captar nuevos talentos y en otras ocasiones en las antologías que el Bukowski Club publica con lo mejor de sus 'jams'.

El escritor Gonzalo Torrente Malvido (hijo del gran Torrente Ballester), un fijo del Bukowski ("porque soy uno de los fundadores del bar", afirma sonriendo), explica lo que el Bukowski ha significado: "Este lugar inauguró una modalidad de la que ahora hay más de 50 bares en Madrid: un sitio donde se lee, se media con editores, donde se juntan novatos y profesionales... Bukowski ha sido el primero. Todo procede de aquí".

'Se buscan poet@s'

El más popular de los bares que han seguido esta senda es, actualmente, Diablos Azules; en sus mesas uno puede encontrarse cualquier noche a lo más granado del mundo de las letras madrileñas departiendo entre copas. Allí, el escritor argentino Carlos Salem ejerce de maestro de ceremonias los martes y miércoles con sus sesiones "Se buscan poet@s" y "El tamaño sí que importa".

Según nos aclara, para él estos encuentros son "una nueva forma de hacer tertulia literaria. Antes eran señores sentados en una mesa, que estaba muy bien, pero los nuevos tiempos requieren otra cosa". En sus sesiones, además de la lectura de los asistentes, siempre hay un escritor invitado que muestra algunos textos y conversa con el público. También se celebra un rápido concurso de improvisación: los participantes deben escribir un texto en sólo un cuarto de hora a partir de una frase sugerida por Salem. "Son quince minutos que aprovecho para salir a fumar, para que no me multen ni nada", cuenta el escritor entre risas. "Uno se sorprende de la creatividad que despliega la gente en quince minutos".

Las motivaciones que encuentran los escritores (un gremio tradicionalmente poco acostumbrado a enfrentarse cara a cara con el público) para participar en estas jams son muy variadas. Para Carlos Salem, la clave del éxito es que "hay ganas de subir a un escenario y contarle a la gente lo que uno escribe. Todos los martes o miércoles puedes tener una cita más amable que el telediario. Hay gente que escribe porque ya tiene donde le escuchen... Además de Internet, que está muy bien pero es muy solitario". Inés Padilla opina que la clave de estas jams es que "cualquiera puede venir a leer, sin pedir un currículum ni una recomendación. Y sobre todo, que se escucha a los demás, se intercambia, se conoce gente... Se influencian unos a otros. El que viene escribiendo amapolas se va de aquí mucho más canalla".

Los más valientes pueden atreverse con los 'poetry slam 'de Libertad 8: concursos de improvisación poética a medio camino entre la recitación y el puro performance.
Vivir la escritura de los demás

Hablamos sobre sus motivaciones con algunos de los autores ya clásicos de las noches del Bukowski y los Diablos Azules. Uno de ellos es Luis Ricardo Suárez, que se autodenomina con sorna 'El Poeta Pijo' por asistir habitualmente a las sesiones con el traje y corbata propios de quien acaba de salir del trabajo. Luis Ricardo afirma que, para él, la escritura es "un hobby" que necesita "compartir". Asiduo en el pasado de la tertulia del Café Gijón ("dejé de ir porque quería estar con los jóvenes", aclara), para él estas sesiones son una oportunidad de "vivir la escritura de los demás" y ver el énfasis que cada autor da a su propia obra. Pablo Cortina, poeta y músico habitual de ambos locales, afirma: "Me gusta el espectáculo; el escenario es un paso natural. Se aprende viendo a los demás. Y además vivo aquí al lado..."

Pero el público de estas actividades no está formado sólo por escritores, como podría parecer. También hay personas que asisten sólo para escuchar los textos (mejores o peores, improvisados o premeditados, conocidos o anónimos) que cada noche les depare. Aunque algunos creen que ese tipo de público escasea: según Luis Ricardo Suárez, "son los menos. La mayoría vienen a que lo escuchen, porque el público puro es más amigo de la lectura". Gonzalo Torrente Malvido afirma que "el que no se atreve a ser autor viene... pero menos. Lo que pasa es que al final se anima todo el mundo, porque se les respeta a todos por igual".

Improvisación, recitación y puro performance

Lo crean o no estos escritores, lo cierto es que cada semana al Bukowski Club y a Diablos Azules asiste mucha gente que no sale al escenario a leer ningún texto. Pese a este dato, Salem considera que su 'jam session' será un éxito verdadero cuando "de diez personas que vengan, seis no sean escritores". Porque lo importante para él es que esas seis personas "a lo mejor tienen algo que decir, lo escriben y lo dicen".

Lo cierto es que es habitual encontrar a las mismas personas en uno u otro local según el día; para Carlos Salem, no hay que decidirse por ninguno de los dos sitios porque "hay gente que va un día a un sitio, otro día a otro, también otros que tienen su sitio fijo... Uno busca dónde puede contar sus cosas, pero también apetece de vez en cuando leer en otros sitios donde no estás en familia. Junto con el Bukowski, es un pequeño ritual diferente que da un poco de oxígeno en mitad de la semana".

Y para abrir espacio a todo el mundo en escenarios para todos los gustos siguen naciendo nuevas jams, como la 1ª Noche Poética del Teatro Triángulo, que se celebrará el 18 de abril. Los más valientes pueden atreverse con los 'poetry slam 'de Libertad 8: el último miércoles de cada mes celebran unos concursos de improvisación poética que están a medio camino entre la recitación y el puro performance. El ganador de Madrid participa en una competición a nivel nacional. Sea para divertirse compitiendo, por compartir tu obra o para conocer la de los demás, gracias a las originales iniciativas de todos estos locales la literatura oral es una gran protagonista de la noche madrileña.

Direcciones

Bukowski Club: C/ San Vicente Ferrer, 25 (metro Tribunal).
Diablos Azules: C/ Apodaca, 6 (metro Tribunal).
Libertad 8: C/ Libertad, 8 (metro Chueca).
Sala Clamores: C/ Alburquerque, 14 (metro Bilbao).
Teatro Triángulo: C/ Zurita, 20 (metro Lavapiés).
Centro de Arte Moderno: C/ Galileo, 52 (metro Quevedo).