No sé cómo lo haces
eso que haces
de convertir una siesta en una fiesta
un despertar en ceremonia de ternuras
y una tarde domingo
en un picnic sin hormigas.
No sé cómo lo haces
eso que le haces
al tiempo para que pierda la gomina
estire las horas y baile en las agendas
mientras bailas sobre mí
tu danza de sirena.
No sé cómo lo haces
eso que me hace
creer otra vez en los milagros
y rezar desafiante entre tus piernas
a un dios que luce esa sonrisa
promisoria y satisfecha.
No sé cómo lo haces
eso que haces
al fumar besos con forma de trompeta
acariciar la noche porque la noche es gata
y estirarte de modo que conviertes
un bostezo en el pasado de un gemido.
No sé cómo lo haces
eso que nos haces
cuando desnuda te sonrojan mis piropos
te enroscas como una hiedra tierna
echas a la lavadora mis corazas
o fabricas mermeladas con tus penas.
No sé cómo los haces
eso que haces
pero
no
dejes
de hacerlo
nunca.
(Del libro inedito "Empatar por goleada")
lunes, 28 de marzo de 2011
sábado, 26 de marzo de 2011
Telas
Las calles sudan sudores de verano
aunque la gente todavía
mordisquea sus bufandas.
Las almohadas saben lo que olvido
antes de que yo llegue a saberlo.
Los pañuelos de verdad
como los contratos que importan
nunca son de papel.
El foulard de seda o sucedáneo
que usé para atarte aquella noche
me amarra a ti desde entonces
y no recordaba que los nudos fueran tan consistentes.
La mortaja,
si aún se usa cuando muera
que no me la escojan a lunares ni con rombos
y desde luego
prohibo que lleve un estampado
con la esfinge cabezona y delatora
del jodido pollo piolín.
Seré vulgar y previsible al admitir
que siento celos de todos y cada uno
de tus tangas.
Y algunas noches lloro sin lágrimas
por aquel abrigo negro que acabe por regalar
porque me recordaba que nunca mas cumpliré
los treinta años.
No es el metal lo que perdura
no es la roca
no es el árbol.
La historia de mis pasos
se escribe en las telas que me envuelven o acompañan
en la memoria cuadriculada
de sus telares
en la camisa que fue mi camisa de la suerte
en la loneta que forraba el sombrero salafkof
que me dejo por herencia
junto con la calvicie
mi abuelo antonio
en los miles de gorros de lana que he perdido
en las cortinas que olvido correr
cuando amanece
en las alfombras que algunas noches vuelan
y otras no
y
por supuesto
en tus sábanas
(del libro inédito "Empatar por goleada"
viernes, 25 de marzo de 2011
http://passiondeslivres.over-blog.com/article-nager-sans-se-mouiller-de-carlos-salem-68823953.html
Voici le deuxième opus de Carlos Salem, après Allée simple . On y retrouve sa marque de fabrique : une bonne dose d'humour et des anti-héros loufoques ; mais je trouve que ce deuxième roman n'a pas la poésie du premier...
Explication : un homme prend la parole dans un ascenseur. On comprend très vite que c'est un tueur à gages surnommé "Numéro Trois" qui se cache sous une autre fonction bien plus "terre à terre" : vendeur de matériel médical.
Alors que Juanito doit garder ses enfants, il est contacté par "son entreprise" pour aller "enquêter" sur une plage nudiste du sud de l'Espagne. C'est là que se trouve sa prochaine victime....et son ex-femme, le nouveau copain de cette dernière, juge s'il vous plaît, un écrivain qui ne rêve que de Sicile, un policier atypique et quelques très belles créatures...
Alors qu'il doit se dépatouiller avec le bazar de sa vie privée, il reçoit un appel anonyme de "Numéro 2" comme quoi sa mission est terminée ou en tous cas stoppée pour l'instant.
Et si finalement, c'était lui la cible ????
Dans cet imbriglio perpétuel, le pauvre Juanito tente en vain d'y retrouver son latin. Il tente d'utiliser sa tête mais comme lui disait son maître, le mieux est parfois d'utiliser ses couilles !
On suit avec plaisir ses multiples subterfuges pour cacher son métier, la découverte progressive des enfants que "leur père est un héros" et finalement sa trouille d'être tué.
Mais il reste de tout cela une impression un peu légère. Pourquoi ? Dans Allée simple, Salem prenait le temps de bien camper tous ses personnages. Ils avaient tous "un grain" mais aussi des rêves fous qui les rendaient un peu poètes.
Ici, le héros se revèle finalement un homme comme les autres qui réfléchit à son passé (ses rêves d'enfant avortés de devenir pirate) et sur son avenir. Il se livre véritablement à un examen de conscience.
Reste une belle allusion à la littérature avec le personnage de Camilleri, le double du "vrai" écrivain sicilien.
Un bon divertissement mais qui n'arrive pas à la cheville du premier opus...
Voici le deuxième opus de Carlos Salem, après Allée simple . On y retrouve sa marque de fabrique : une bonne dose d'humour et des anti-héros loufoques ; mais je trouve que ce deuxième roman n'a pas la poésie du premier...
Explication : un homme prend la parole dans un ascenseur. On comprend très vite que c'est un tueur à gages surnommé "Numéro Trois" qui se cache sous une autre fonction bien plus "terre à terre" : vendeur de matériel médical.
Alors que Juanito doit garder ses enfants, il est contacté par "son entreprise" pour aller "enquêter" sur une plage nudiste du sud de l'Espagne. C'est là que se trouve sa prochaine victime....et son ex-femme, le nouveau copain de cette dernière, juge s'il vous plaît, un écrivain qui ne rêve que de Sicile, un policier atypique et quelques très belles créatures...
Alors qu'il doit se dépatouiller avec le bazar de sa vie privée, il reçoit un appel anonyme de "Numéro 2" comme quoi sa mission est terminée ou en tous cas stoppée pour l'instant.
Et si finalement, c'était lui la cible ????
Dans cet imbriglio perpétuel, le pauvre Juanito tente en vain d'y retrouver son latin. Il tente d'utiliser sa tête mais comme lui disait son maître, le mieux est parfois d'utiliser ses couilles !
On suit avec plaisir ses multiples subterfuges pour cacher son métier, la découverte progressive des enfants que "leur père est un héros" et finalement sa trouille d'être tué.
Mais il reste de tout cela une impression un peu légère. Pourquoi ? Dans Allée simple, Salem prenait le temps de bien camper tous ses personnages. Ils avaient tous "un grain" mais aussi des rêves fous qui les rendaient un peu poètes.
Ici, le héros se revèle finalement un homme comme les autres qui réfléchit à son passé (ses rêves d'enfant avortés de devenir pirate) et sur son avenir. Il se livre véritablement à un examen de conscience.
Reste une belle allusion à la littérature avec le personnage de Camilleri, le double du "vrai" écrivain sicilien.
Un bon divertissement mais qui n'arrive pas à la cheville du premier opus...
"Matar y guardar la ropa" en Timp Pierdut
http://vicenterosenstock.blogspot.com/2011/03/critica-de-matar-y-guardar-la-ropa-de.html
Crítica de Matar y Guardar la ropa, de Carlos Salem.
Crítica de Matar y Guardar la ropa, de Carlos Salem.
Los espejos del ascensor nos repiten, creando a partir de los cuatro pasajeros una multitud de clones. Es un ascensor moderno, como el edificio, y hace un momento, cuando subíamos el hombre del traje azul y yo, en la planta número catorce, se me antojó un truco de feria, un truco cruel, porque en lugar de deformarnos, la óptima calidad óptica de los espejos nos mostraba con precisión. Y eso duele.
~Carlos Salem, Primer párrafo de Matar y guardar la ropa.
Hay novelas que se saborean, casi página por página. Manchan el paladar y lo impregnan de cada una de sus frases. Como el buen jamón, o el vino, como más se disfrutan es recordándolas, En esas obras, leer no es más que un paréntesis de sentir, un paro en la reflexión.
Pero no. No es este el caso de Matar y guardar la ropa, segunda novela del escritor argentino (Afincado en Madrid) Carlos Salem. Matar y guardar la boca no se paladea: se devora. Frase por frase, capítulo por capítulo: una vez la pruebas no puedes sino seguir. Como el eslogan de aquellas patatas insulsas. Ya no hay stop.
No sabría decir qué tipo de novela me gusta más. Son estilos distintos, supongo. También están las novelas que ni se degustan ni se engullen, novelas que se escupen casi al instante de probarlas.
Pero ésa es otra historia. A Salem se le devora con gusto. La novela negra, bien escrita, es lo que tiene. Se lee rápido, para que no se enfríe. Abandonar un libro de este género a la mitad para continuar uno, dos meses después es casi un acto delictivo. Sus indicaciones son similares a las del yogur líquido: Agitar antes de usar, consumir preferentemente en un plazo no superior a una semana.
El problema de la novela negra es que repetirse es muy sencillo. Son cientos (Por no decir miles) los ejemplares casi clónicos que pueblan las estanterías y que solo se distinguen por el color de la portada y un par de ingredientes distintos. Aquí, un agente de seguros. Esta otra la protagoniza el asesino. Por eso Salem se agradece, por conseguir, a base de los clásicos ingredientes, un libro original.
Y eso, ya entrado el siglo XXI, no es de perogrullo. Porque sobran historias ambientadas en las oscuras calles de la gran ciudad (Véase Nueva York, Londres o incluso Madrid), por eso Salem se agradece.
Porque un camping (Nudista, nada menos) de Murcia puede ser igual de válido para un crimen que las callejuelas del Bronx, por eso Salem se agradece.
Porque fulano de tal Juanito Pérez Pérez es un nombre tan digno como James Bond, por eso Salem se agradece. Por evitar a los personajes sin pasado ni futuro, por su habilidad para mantener el suspense (Que atrapa desde el principio) y al mismo tiempo sacarte una sonrisa, por evitar las trampas que insultan al lector.
Por eso Salem se agradece.
En definitiva, una lectura entretenida y agradable, fácil de leer pero no por ello simplona. La técnica de Salem es, en una palabra (Generalista, pero acertada), envidiable.
Y si no me creéis, ya sabéis: echadle un ojo y juzgad vosotros mismos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

